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domingo, 19 de enero de 2014

VIOLENCIA MACHISTA EN ADOLESCENTES


La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes


La violencia machista no es solo un problema de parejas casadas, como creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos con relaciones enfermizas. Tras años de avances en igualdad, los expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo, seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos, los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado para una generación que ha crecido en el siglo XXI.
Los centros de atención a malos tratos coinciden en que cada vez son más jóvenes las chicas que acuden a pedir ayuda. Las causas judiciales por este motivo aumentan entre los más jóvenes, según la Fiscalía de Menores. Aunque la mayoría de las víctimas adolescentes tienen entre 15 y 17 años, los puntos especializados llegan a recibir a niñas de 12 y 13. “En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”, anuncia Natividad Hernández Claverie, psicóloga responsable de los grupos más jóvenes de la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, una ONG que da apoyo a víctimas de violencia machista desde los años setenta. Hernández Claverie explica que en las terapias con las jóvenes se profundiza primero en sus sentimientos hacia estas situaciones; y luego en el qué significa el comportamiento machista. “Llaman confusas, tristes pero sin saber lo que les pasa”, apunta Diana Díaz, subdirectora de Teléfono de la Fundación Anar, que atiende por esta vía a menores en situación de riesgo y que detecta la violencia contra adolescentes como un problema emergente.
Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género, se muestra “perpleja” ante el fenómeno: “Me produce sorpresa que roles que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven que suponíamos que había asumido su dignidad”. El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad 8 de marzo de Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año anterior. Hace tres años que las llamadas a Anar por violencia machista aumentan de forma sostenida: en 2012 registraron un 15% más que en el año anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y cada año la media de edad es inferior al anterior.
Son tres ejemplos, pero el reparto de competencias de los centros de atención especializados —municipales, autonómicos y estatales, además de fundaciones, centros privados y otras organizaciones— dificulta dibujar un mapa sobre la violencia de género entre las jóvenes de todo el país. Solo se desglosan por edad las víctimas mortales y las órdenes de protección dictadas por los juzgados, en este caso, a los maltratadores (un 2% del total en 2012 frente al 1,6% de 2011). De las 32.242 mujeres que sufrieron malos tratos en 2011, 571 tenían menos de 18 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). El año pasado, por primera vez desde 2004, una menor de 16 años murió a manos de su pareja o expareja: una niña de 13 años en El Salobral (Albacete), asesinada a tiros por un hombre con quien había mantenido un romance. Como en uno de cada dos casos registrados, el agresor era mayor de edad. Se suma otra víctima de 19 y seis en la franja de los 20. La semana pasada, una estudiante de León fue estrangulada por su novio y una chica de 26, acuchillada en Álava. A principios de mayo, una adolescente de Madrid acudió al hospital con cortes en el torso que le había provocado su pareja, a quien intentó encubrir.
Aunque el goteo no cesa y no deja de preocupar la violencia física, la forma más habitual de malos tratos entre jóvenes es el dominio psicológico, según detectan los especialistas: el control sobre la ropa que se ponen las novias, su maquillaje, las amistades con las que salen o dónde pasan el tiempo. Y aquí, las nuevas tecnologías emergen como una nueva herramienta de vigilancia. “Ejercen un control agobiante para las chicas. A través de Whatsapp o Facebook pueden saber en todo momento dónde están, qué están haciendo y con quién. Las hostigan pidiéndoles pruebas: si dicen que están viendo la televisión, les piden qué película echan en un canal, y si les cuentan que están en el baño, las obligan a tirar de la cadena para demostrarlo. Esto es algo que no pasa con las víctimas más mayores”, explica Susana Martínez Nobo, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que aclara que pese a que estos medios también están al alcance de los mayores, no los usan tanto. Este atosigamiento se dispara en el momento de la ruptura, cuando el acosador utiliza cualquier mecanismo para mantener el control sobre su expareja. Otra de las modalidades del acoso a través de Internet consiste en difundir imágenes privadas, insultos o humillaciones en las redes sociales. “Puso una foto mía en sujetador en Tuenti y la repartió por todo el colegio. Dijo que era una broma que le hacía a todas sus novias”, contaba por teléfono a Anar una chica de 15 años, como consta en el informe de esta institución.
El comportamiento de los jóvenes en sus primeras parejas funciona principalmente por imitación. Actúan de manera análoga a sus referentes, entre los que destacan su familia, su entorno social y los medios de comunicación, especialmente la televisión. “Internet, el cine, las series... nos hacen asumir ciertos roles y normalizar la violencia. Historias como Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey son muy nocivas porque hacen pensar a las chicas que pueden con los malotes”, considera Soledad Ruiz, directora del Instituto Andaluz de la Mujer, que hace seis meses puso en marcha un programa de atención psicológica para adolescentes maltratadas que atendió a 30 chicas en el primer trimestre del año. Siguen pesando todavía 21 siglos de sociedades machistas.
Los chicos, según los expertos consultados, ya no son el lobo ibérico, pero siguen reproduciendo la desigualdad. “El machismo está muy arraigado en una parte del inconsciente colectivo, aunque cada vez menos en el comportamiento”, sostiene Consuelo Madrigal, fiscal de sala de Menores, que define la violencia de género como una “patología social”, más que individual. “La educación en la igualdad afecta a algunos aspectos, pero no cala en todos porque hay hombres que aún necesitan construir su identidad a partir del dominio y de la posesión sobre la mujer”, añade.
A la inseguridad y la falta de autoestima, se le suma una falta de referentes, especialmente para los chicos. “Tarzán ha dejado de ser el héroe y ahora es muy difícil decir quién lo es. Estamos en un momento de polarización en que se ha asumido el empoderamiento de la mujer en la sociedad, pero todavía no se acaba de admitir que es necesario cierto desempoderamiento de los hombres”, alega Hilario Sáez, sociólogo de Hombres para la Igualdad. Lo que sí constata en talleres en los institutos es que hay adolescentes que se siguen declarando machistas: “Para mandar entre hombres, hay que distinguirse de las mujeres y de los niños. A esa edad, hay que ser el más fuerte y eso se va haciendo mediante pruebas de masculinidad. Tienen mucha presión y el que más habla, habla por los demás. Siempre se le suman otros que quieren ser identificados con el fuerte”, cuenta.
La concepción romántica del amor es por donde se cuela el machismo en las relaciones reales. Hace sentir a las jóvenes que tienen una especie de contrato de por vida con su pareja y que si él es violento, es porque se lo merecen; lo que aumenta la sensación de culpabilidad. A ellos les obliga a demostrar celos y dominio para reafirmar su amor. Así lo reflejan testimonios tan antiguos como el que contaba a Anar una chica de 16 años: “El otro día me dijo: ‘Me voy a suicidar si no te veo. Me quito la vida si no estás conmigo”. El 67% de las jóvenes que llaman a esta fundación no son conscientes de que sufren violencia de género.
Noemí Parra, sexóloga y una de las coordinadoras del Programa por los Buenos Tratos de Canarias, cree que además de igualdad hay que dar formación sexual, amorosa y de gestión de conflictos. “Los adolescentes tienen muchas dificultades para establecer los límites entre lo aceptable y lo inaceptable”, zanja. Según cuenta, está trabajando con dos chicos de 13 años que le tocaron el culo a una niña: “Forma parte de un juego, y no entienden que están accediendo a un cuerpo que no quiere ser tocado. Están probando los límites, porque tienen que demostrar que se están haciendo mayores y reproducen todos los estereotipos”. Algunos más mayores también han acudido “muy agobiados” para que les ayuden a controlar los celos.
Las chicas que sufren la violencia, “están sometidas a mucha confusión, se debaten entre el amor y el miedo”, explica Hernández Claverie, que asegura que, con las mujeres más jóvenes, lo que mejor funciona es la terapia de grupo. “Ellas no ven lo que les pasa, porque confunden los celos con el amor, pero sus amigas se lo hacen ver: ‘¿Pero cómo estás con ese cabrón?’, le dicen, porque una vez que se dan cuenta, se convierten en salvadoras”, relata.

Los recortes, sin embargo, atacan también a este ámbito. De cinco psicólogas, la comisión contra los malos tratos se quedó con dos en 2011 por falta de fondos. “Cada vez que queremos mandar a alguna chica a un servicio de apoyo tenemos que llamar para asegurarnos de que aún está ahí. Muchos cierran de un día para otro”, afirman desde el departamento de servicios sociales de Anar. El Gobierno ha recortado un 21% en programas de prevención y un 18% en políticas de igualdad.
Pese a que la Secretaría de Estado de Igualdad se muestra “preocupada” por esta situación, de momento, todo son promesas. Aseguran que antes del verano se pondrá en marcha una nueva estrategia nacional contra la violencia de género con un presupuesto de 1.000 millones de euros hasta el final de la legislatura (en 2016) y medidas específicas para chicas adolescentes. Las fuentes de Igualdad consultadas anuncian también que se ampliará la prevención del machismo dentro del Plan de Infancia y se diseñará una aplicación para teléfonos móviles con toda la información sobre los distintos grados de violencia de género y los recursos disponibles en la Administración.
La Organización Mundial de la Salud acredita que los programas educativos en países desarrollados funcionan para frenar el machismo. Pero estos programas están desapareciendo en España. La reforma educativa eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía —la única que contenía contenidos sobre igualdad de género— y los seminarios sobre estas materias se están extinguiendo, algo que preocupa a los expertos. “La vacuna contra la violencia es la educación, y hay que luchar en el ámbito preventivo para evitar que se reproduzcan los comportamientos machistas porque cuando actuamos la justicia o la policía, el daño ya está hecho”, opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial.
Desde los noventa “se percibe una incorporación del valor igualdad, pero un análisis con preguntas más indirectas resalta que el comportamiento no lo tienen interiorizado”, aclara Fernando Fernández-Llebrez, profesor de la Universidad de Granada y autor del estudio Cambios y persistencias en la igualdad de género de los y las jóvenes en España (1990-2010), junto a Francisco Camas, publicado por el Instituto de la Juventud en 2012.
“Hay un elemento de continuidad de las jóvenes con las mujeres de otras generaciones: la concepción de que no vale la pena polemizar cuando hay un problema de pareja”, aclara Fernández-Llebrez. La forma de enfrentarse a la violencia de género es enseñar valores universales para chicos y chicas, “que pueden estar muy instruidos, pero muy poco educados en los valores”, apunta Cazorla. “No hay que buscar en los chicos un sentimiento de culpa, sino de responsabilidad, porque eso es lo que les llevará a actuar. Si no, los chavales lo verán como una agresión y sacarán las garras”, aclara el politólogo.
Un informe realizado en 2012 por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad desvela el machismo que arrastran los universitarios: un 11% de ellos afirma haber ejercido malos tratos (insultos, humillación, control o agresión) y, de ellos, otro 11% lo han hecho en más de una relación. Entre las chicas, muestra que un 12% de ellas se ha sentido obligada a conductas sexuales en las que no quería participar, un 10% ha visto cómo su pareja la aislaba de sus amistades, un 8% ha vivido una situación de control hasta el mínimo detalle, un 6% ha recibido insultos con frecuencia y un 4% reconoce que su pareja le ha pegado. A pesar de esto, solo el 1,5% de las llamadas que recibió el 016 —teléfono gratuito del ministerio de atención a maltratadas— eran de estudiantes.
El programa contra la violencia de Fuenlabrada se basa en la colaboración entre diferentes instituciones. “Las tutoras de los institutos nos derivan muchos casos. Cuando notan un cambio en la forma de actuar de las alumnas, les preguntan y ellas lo cuentan. Normalmente dicen que tienen una ‘relación complicada”, apunta Blanca Vergara, responsable de la atención de las más jóvenes. Para lograr esta coordinación es necesario formar también al profesorado en cuestiones de igualdad. “El instituto es un observatorio privilegiado porque las chicas acuden cada día”, asegura.
“La transmisión de principios de igualdad es un entramado muy sutil”, declara la abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis: “Me aterra ver cómo hijas de clientas mías reproducen y amplifican modelos que a su edad tendrían que estar enterrados”.

"Una joven de 19 años y otra de 26 acaban de morir a manos de sus novios."
"Con Whatsapp o Facebook saben siempre dónde están y con quién."
"El instituto es un observatorio privilegiado. Van allí cada día."



COMPRA DE NIÑOS COMO PASAPORTE HUMANO


Rescatados 10 niños en Melilla que las mafias usaban como pasaportes humanos


Es otra de las muchas artimañas de las que se valen las redes de trata de seres humanos para introducir personas de manera irregular: comprar un niño y hacerlo pasar por hijo de una inmigrante para tener un salvoconducto. 10 de estos niños han sido rescatados por la Guardia Civil durante los dos años en los que se ha llevado a cabo la Operación Herodoto, en la que han sido imputadas 12 personas que manifestaron ser padres biológicos de los menores con el fin de evitar un procedimiento de expulsión o de obtener un tratamiento preferente a la hora de acceder a Europa. Con la clausura de esta operación, la Guardia Civil considera que esta práctica ha desaparecido.
La Operación Herodoto se puso en marcha en 2011, cuando la Guardia Civil detectó un nuevo procedimiento utilizado por mafias internacionales de trata de seres humanos para hacer llegar inmigrantes a Melilla: embarcar a mujeres con menores de edad en pateras y hacerlos pasar por hijos de estas, cuando en realidad no lo eran, previo pago de unos 1.500 o 2.000 euros.
Los traficantes abusan de su superioridad y de la vulnerabilidad de los niños, normalmente menores de 10 años, y no dudan en poner en riesgo su integridad física. De hecho, en una ocasión se recuperó del mar el cuerpo de un menor que murió ahogado y que no reclamó ninguna persona de las que iba en la patera de la que se cayó.
La organización internacional de derechos humanos Women's Link Worlwide recalca que no se debe culpar a las mujeres que llevan consigo a estos menores porque ellas no deciden utilizarles, sino que son obligadas por las redes de trata. "Vemos indicios muy claros de que son personas victimas de trata, las autoridades tienen la obligación de identificarlas antes de imputarles un delito. Estas mujeres seguramente van a pagar una pena de prisión y lo que hay que hacer es protegerlas, advierte Paloma Soria, abogada de Women's Link.
La oficina del Defensor del Pueblo fue la primera institución de la voz de alarma sobre este fenómeno en su informe del año 2012, en el que llamaban la atención acerca de la presencia de mujeres subsaharianas que llegan en patera a las costas españolas y que podrían ser víctimas de trata. "En este sentido llama la atención que muchas de estas mujeres llegan acompañadas de niños de corta edad o ellas mismas manifiestan ser menores de edad", reza el documento.
Para comprobar estas sospechas, la Guardia Civil puso en marcha un protocolo en el que han participado Interpol, la fiscalía de menores, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, la Dirección General del Menor y la Familia de la Consejería de Bienestar Social y Sanidad de la misma ciudad y la Universidad de Granada, responsable de realizar pruebas de ADN a estos menores. "Llegó un momento en que vimos, incluso, que varias familias que residían en el CETI abandonaban el centro; sabían que podían ser investigados", apunta un portavoz de la Guardia Civil de Melilla.
En los últimos dos años, se ha realizado la prueba de ADN a 12 personas de origen subsahariano y argelino y a los niños que viajaban con ellas. El resultado ha revelado que en 10 casos, no había ningún vínculo biológico entre los los padres y sus supuestos hijos. "Cuando fuevox populi que los niños que llegaban eran sometidos a pruebas de ADN, los resultados sí empezaron a corresponderse entre padres e hijos, con lo cual podemos confirmar que esta práctica se ha neutralizado por parte de las mafias", asegura el portavoz del instituto armado. Poco más se ha sabido de la identidad real de estos menores. "Hablamos de niños que vienen de terceros países, países en conflicto. Es muy difícil constatar quienes son", justifica el agente.
Las situaciones y supuestos a los que se han enfrentado los investigadores durante estos dos últimos años han sido muy variadas: en algunos casos, cuando la embarcación era interceptada por la Guardia Civil, los inmigrantes que iban en ella han amenazado con tirar el menor al agua o prender fuego a la patera. También se dio el caso de un menor que salió del CETI de Melilla con su supuesta madre biológica y que volvió a entrar tiempo después con otra identidad y otra madre. Otro de los niños rescatados fue vendido por su madre verdadera por 20.000 dinares y fue utilizado por diversas mujeres en varias ocasiones.
Estos 10 niños son 10 pequeñas gotas en el océano de casos relacionados con el tráfico de seres humanos. ¿De dónde vienen? "Pueden nacer tanto en el camino desde el país de origen hasta la frontera como en Marruecos, una vez llegados", explica Soria. "Las mujeres víctimas de trata no tienen ningún derecho a decidir sobre sus cuerpos, sufren episodios de violencia durante el camino y se quedan embarazadas. Si conviene que nazca el niño para pasarlo en patera, nacerá. Si no conviene, las hacen abortar", denuncia la abogada.
En este caso, los 10 menores han quedado tutelados por los servicios sociales de la Ciudad Autónoma de Melilla pero, de no haberles rescatado, se hubieran enfrentado a un futuro incierto. Una vez salen del CETI, difícilmente se les podría haber seguido el rastro. "Hubieran sido abandonados o los hubieran seguido utilizando para introducir inmigrantes o para otra cosa peor. La trata de seres humanos tiene muchas caras", aseguran desde la Guardia Civil.


LOS ASESINATOS REALIZADOS POR MENORES MÁS SONADOS (ESPAÑA)

Como vimos en la anterior entrada, los menores asesinaron a sus victimas por celos, por envidia o por ninguna razón aparente, esos casos sucedieron en Andalucía, pero no fueron los únicos más sonados, en el resto de España también sucedieron varios asesinatos que conmocionaron a todo el país.

Murcia 2000. ‘El asesino de la katana’.


El recuerdo de la matanza perpetrada por José Rabadán, un joven murciano de 17 años, quedó para siempre ligado al arma que utilizó para acabar con su hermana, de 9 y con síndrome Down, y con sus padres. Fue bautizado como ‘el crimen de la katana’. Tampoco en esta ocasión resultó posible hallar un móvil que ayudase a entender lo ocurrido. Se barajó la hipótesis de la maligna influencia de un videojuego violento, pero los peritos judiciales aseguraron que acabó con su familia por resentimiento; finalmente, se impuso la tesis de los psiquiatras: psicosis epiléptica derivada de una lesión cerebral. La explicación de Rabadán fue mucho más lacónica. «Quería estar solo», dijo.
El veredicto: seis años en internamiento terapéutico y dos en libertad vigilada. En 2006, cumplido el primer periodo –con el único sobresalto de un intento de fuga en una salida con cuidadores–, fue trasladado a Cantabria, donde quedó a cargo de una asociación perteneciente a la Iglesia Evangélica.
«Por lo que sabemos, sigue haciendo su vida con normalidad», explica Jesús Rodríguez, jefe de la sección de Medidas Judiciales del Servicio de Atención a la Infancia, Adolescencia y Familia de Cantabria. «Cumplió cinco años de medida y ha ido alcanzando objetivos formándose, trabajando e incluso estableciendo relaciones personales, y no le conocemos hechos delictivos».
Ceuta 2001. El repartidor degollado.
Las ceutíes Narima, Miriam y Esther también rondaban los 17 cuando en 2001 mataron a Enrique Ruiz, de 27, un repartidor de bocadillos que acabó degollado por el forro de un cable de ducha que las muchachas habían cruzado de lado a lado de la carretera.
Al parecer, todo se debió al afán de venganza contra el novio de una de ellas, que acababa de romper la relación y que ni siquiera pasó por allí. Ellas nunca confesaron, y la condena –entre dos y tres años de encierro, y otros tantos de libertad vigilada–, fue dictada a partir de pruebas aportadas por los testigos.
«Fue una imprudencia grave, pero no un homicidio imprudente –aclara Juana Albarracín, defensora de Narima–. El juez dijo que, aunque no querían matar, pudieron imaginarse las consecuencias de su acción y, a pesar de ello, siguieron adelante. Yo creo que en la vida pudieron imaginarse algo así. Todo ese tiempo encerradas a mí me pareció mucho. No digo que no haya que castigarlas, pero es que, aunque parezca una burrada, sé que algunas de ellas estaban jugando. No estamos hablando de niñas homicidas: fue una concatenación de mala pata. Yo no supe más de ellas. Quedó pendiente el tema de la indemnización, que al ser solidaria sufrió más la familia que tenía algo, unos pobres padres que llevaban toda una vida trabajando para comprar una casa y poco más».
Madrid 2003. El caso de Sandra Palo
Difícilmente puede superarse el grado de maldad alcanzado en el asesinato de Sandra Palo, muerta a manos de cuatro jóvenes delincuentes en Madrid en 2003. Sandra, una chica de 22 años con cierta discapacidad intelectual, fue abordada cuando volvía de madrugada a casa acompañada por un amigo. Introdujeron a la fuerza a la pareja en el coche que conducían –robado–, del que echaron al muchacho antes de llevar a Sandra hasta un despoblado para violarla.
Francisco Javier Astorga, con 18 años, era el único mayor de edad. Con él estaban Ramón Santiago Jiménez y José Ramón Manzano, ambos de 17, y Rafael García, de 14. Todos ellos se turnaron para sujetar a Sandra y abusar de ella. Cumplido su objetivo, decidieron, para ahorrarse complicaciones, terminar con ella. Pero no de cualquier manera: la atropellaron una y otra vez, aplastándola contra el muro y pasándola por encima con el coche hasta una docena de veces. Para borrar las huellas se les ocurrió quemarla. Fueron los cuatro a la estación de servicio más cercana a por un euro de gasolina. Volvieron junto a ella, la rociaron con el combustible y le prendieron fuego, a pesar de que aún movía los brazos como intentando incorporarse. Así acabó su tormento.
Detenidos y juzgados, Astorga, alias ‘el Malaguita’, fue condenado a 64 años de cárcel; a Santiago Jiménez, ‘Ramón’, y Manzano, ‘Ramoncín’, les cayeron ocho de internamiento y cinco de libertad vigilada. ‘Rafita’ García se llevó la pena más leve: cuatro años de encierro y tres de libertad vigilada. Como estaba previsto, en 2007 salió a la calle y pronto se convirtió en el mejor argumento para quienes defienden un endurecimiento de la ley. Los once delitos que ha cometido desde entonces –la mayoría, robos con fuerza– demuestran la inutilidad de todos los esfuerzos dedicados a su rehabilitación.
Ripollet (Barcelona) 2008. Morir por un beso
María Dolores (o ‘Maores’, como se hacía llamar) se condenó sin saberlo en el momento en que colgó en internet un vídeo dándose besos con el chaval que le gustaba. Sergio, compañero de Segundo de ESO en su instituto de Ripollet, pasó de ser su amor a su asesino. ‘Maores’ bajó de casa ilusionada la noche del 31 de octubre de 2008 cuando supo que él la esperaba en la calle. Iba acompañado por Luis, otro amigo de clase. Los tres tenían 14 años.
Seguro que ella pensó en algo romántico mientras se encaminaban a un paraje solitario. Cuando se dio cuenta de lo que realmente quería Sergio, fue demasiado tarde para escapar: mientras Luis aguardaba a prudente distancia, él sacó una navaja y la cortó el cuello, y después le molió el cuerpo a palos. Todavía respiraba cuando la dejó tirada. Media hora después, Sergio y Luis chateaban. «(…) i cojido la navaja i se le metido dnd el cuello i le rajado; yo creo k ta muerta», cuenta Sergio partiéndose de risa. «jaja», le contesta Luis. «Lo de atrás lo del cogote dnd la nuca ta toda bollado i eso», insiste el primero. Según Luis, no es para tanto: los padres de Maores «ia tienen un ijo pa ke kieren mas, jaja».
Cuando se vio acorralado, Luis delató a Sergio, que primero confesó que la mató porque oía unas voces y después se inventó a un gitano malo –«Abel»– culpable de todo. No sirvió de mucho: recibió una condena de cinco años de internamiento y tres de libertad vigilada como autor del crimen; para Luis, cooperador necesario, la condena fue similar.

Fuente: http://www.hoy.es/20120429/mas-actualidad/sociedad/menores-asesinos-201204290007.html

LOS ASESINATOS REALIZADOS POR MENORES MÁS SONADOS (ANDALUCÍA)

¿Qué llevaría a un menor a realizar un asesinato? Quizás celos, envidia, o tal vez no haya niguna razón aparente, pero... ¿Como puede un menor matar a una persona con tanta frialdad?, esta pregunta no tiene una explicación concreta, muchos lo achacan a una deficiencia psíquica, pero en muchos casos esta no es una razón suficiente. Estos son algunos ejemplos de los asesinatos cometidos  por menores en Andalucía.

Cenes de la Vega (Granada) 1994. Infanticidio por celos.


Antonio Molina dispuso de esa oportunidad para dar un nuevo rumbo a una existencia que se torció demasiado pronto: en 1994, con 14 años, y movido por los profundos celos que sentía hacia su hermanastra Nerea, de 6, arrojó a la niña a una acequia en Cenes de la Vega (Granada) y la dejó ahogarse sin mover un dedo.
Se habló entonces de su carácter irascible y de una infancia difícil junto a un padre separado que le maltrataba sin contemplaciones. El juez Emilio Calatayud, famoso por la ejemplaridad de sus sentencias, decidió su ingreso en un correccional, donde permaneció dos años.
Tras salir, Antonio regresó a su casa. «Volvimos a saber de él en abril de 2001 –explica Carlos Morán, periodista del ‘Ideal’– cuando asesinó a tiros a dos hombres e hirió a otro de gravedad en un tugurio de Granada». Allí estaba, acompañado por su padre y un hermano, liándose a tiros tras una discusión por medio gramo de cocaína. El tribunal ya no fue tan benevolente y le sentenció a 42 años de cárcel, que sigue cumpliendo. Es uno de los casos que le siguen doliendo a Emilio Calatayud: «La Justicia de menores y la sociedad fracasaron», lamenta.
Jaén 1998. El crimen del olivar.
En 1998, Enrique Cornejo y Antonio Aguilar, ambos de 16 años, violaron y cosieron a puñaladas a Antonio Carrillo, de 11, en un olivar a las afueras de Jaén, y acabaron de rematarlo aplastando su cabeza con un bloque de hormigón. Los investigadores centraron sus pesquisas en el círculo de amistades del niño –como él, vecinos de un barrio marginal– y rápidamente dieron con los autores del crimen.
No quedaron claros los motivos. Lo único que se pudo confirmar es que Antonio Carrillo acompañó voluntariamente a sus verdugos hasta el lugar donde encontró la muerte. Fueron condenados a 16 años de cárcel que, al final, se quedaron en cinco. Cumplido el plazo, el rastro de Antonio Aguilar se evaporó. No así el de Cornejo, que ya durante el internamiento protagonizó la única fuga que se ha registrado en la prisión provincial de Jaén II –de ‘máxima seguridad’–. Tras quedar libre, amplió su historial con un intento de robo en un almacén –donde días antes había ido a pedir trabajo, como matiza Juan Esteban Poveda, del ‘Ideal’ de Jaén–, y un atraco a punta de navaja fechado en 2006 y que le llevó de vuelta al penal.
En opinión de César Carazo, abogado de la acusación, la Ley del Menor no tiene sentido en casos así. «Uno de los dos chicos tenía ya 17 años. Entre la tramitación del procesamiento, la sentencia y el recurso de apelación, cuando la medida entra en vigor él ya es mayor, pero le meten en un centro de menores, y eso que los forenses lo calificaban de psicópata. A lo mejor la idea de la ley de redención y reinserción es buena, pero en la práctica es utópica porque no se cuenta con los medios necesarios para poder aplicarla de forma eficaz»
San Fernando (Cádiz) 2000. Matar para ser famosas.
El crimen de la katana sirvió de inspiración a un par de muchachas de San Fernando (Cádiz), que unos meses después decidieron matar a alguien «como experiencia y para ser famosas». Raquel Carlés e Iria Suárez, de 16 y 17 años, aficionadas a los temas esotéricos y los juegos de rol, buscaron una víctima al azar en un centro comercial. No la encontraron, pero eso solo retrasó la tragedia: dos días después atrajeron hasta un descampado a una amiga del instituto, Clara García, de 16, a la que asesinaron con las 32 cuchilladas que Raquel le asestó mientras Iria la sujetaba. «Lo más terrible es que no hubo razón ninguna», recuerda José Antonio Quintana, abogado de la familia de Clara. «No había envidia... Nada».
Fue el primer gran juicio con que se estrenó la Ley del Menor, con la que se decidió que permanecieran ocho años encerradas y cinco en libertad vigilada. Salieron a la calle en 2006, bastante antes de lo previsto en la sentencia. Iria fue trasladada a Orense y allí estudió Psicología por la UNED. Su familia se marchó también a Galicia para estar con ella. A Raquel la llevaron a Madrid, donde se especula que sigue trabajando como peluquera.

Fuente: http://www.hoy.es/20120429/mas-actualidad/sociedad/menores-asesinos-201204290007.html

viernes, 17 de enero de 2014

SANCIONES DEL MENOR

   1. En la medida de amonestación, el Juez, en un acto único que tiene lugar en la sede judicial, manifiesta al menor de modo concreto y claro las razones que hacen socialmente intolerables los hechos cometidos, le expone las consecuencias que para él y para la víctima han tenido o podían haber tenido tales hechos, y le formula recomendaciones para el futuro.

   2. La medida de prestaciones en beneficio de la comunidad, que, en consonancia con el artículo 25.2 de nuestra Constitución, no podrá imponerse sin consentimiento del menor, consiste en realizar una actividad, durante un número de sesiones previamente fijado, bien sea en beneficio de la colectividad en su conjunto, o de personas que se encuentren en una situación de precariedad por cualquier motivo. Preferentemente, se buscará relacionar la naturaleza de la actividad en que consista esta medida con la de los bienes jurídicos afectados por los hechos cometidos por el menor.

Lo característico de esta medida es que el menor ha de comprender, durante su realización, que la colectividad o determinadas personas han sufrido de modo injustificado unas consecuencias negativas derivadas de su conducta. Se pretende que el sujeto comprenda que actuó de modo incorrecto, que merece el reproche formal de la sociedad, y que la prestación de los trabajos que se le exigen es un acto de reparación justo.

   3. Las medidas de internamiento responden a una mayor peligrosidad, manifestada en la naturaleza peculiarmente grave de los hechos cometidos, caracterizados en los casos más destacados por la violencia, la intimidación o el peligro para las personas. El objetivo prioritario de la medida es disponer de un ambiente que provea de las condiciones educativas adecuadas para que el menor pueda reorientar aquellas disposiciones o deficiencias que han caracterizado su comportamiento antisocial, cuando para ello sea necesario, al menos de manera temporal, asegurar la estancia del infractor en un régimen físicamente restrictivo de su libertad. La mayor o menor intensidad de tal restricción da lugar a los diversos tipos de internamiento, a los que se va a aludir a continuación. El internamiento, en todo caso, ha de proporcionar un clima de seguridad personal para todos los implicados, profesionales y menores infractores, lo que hace imprescindible que las condiciones de estancia sean las correctas para el normal desarrollo psicológico de los menores.

   4. En la asistencia a un centro de día, el menor es derivado a un centro plenamente integrado en la comunidad, donde se realizan actividades educativas de apoyo a su competencia social. Esta medida sirve el propósito de proporcionar a un menor un ambiente estructurado durante buena parte del día, en el que se lleven a cabo actividades socio-educativas que puedan compensar las carencias del ambiente familiar de aquél. Lo característico del centro de día es que en ese lugar es donde toma cuerpo lo esencial del proyecto socio-educativo del menor, si bien éste puede asistir también a otros lugares para hacer uso de otros recursos de ocio o culturales. El sometido a esta medida puede, por lo tanto, continuar residiendo en su hogar, o en el de su familia, o en el establecimiento de acogida.

   5. En la medida de libertad vigilada, el menor infractor está sometido, durante el tiempo establecido en la sentencia, a una vigilancia y supervisión a cargo de personal especializado, con el fin de que adquiera las habilidades, capacidades y actitudes necesarias para un correcto desarrollo personal y social. Durante el tiempo que dure la libertad vigilada, el menor también deberá cumplir las obligaciones y prohibiciones que, de acuerdo con esta Ley, el Juez puede imponerle.

   6. La realización de tareas socio-educativas consiste en que el menor lleve a cabo actividades específicas de contenido educativo que faciliten su reinserción social. Puede ser una medida de carácter autónomo o formar parte de otra más compleja. Empleada de modo autónomo, pretende satisfacer necesidades concretas del menor percibidas como limitadoras de su desarrollo integral. Puede suponer la asistencia y participación del menor a un programa ya existente en la comunidad, o bien a uno creado "ad hoc" por los profesionales encargados de ejecutar la medida. Como ejemplos de tareas socio-educativas, se pueden mencionar las siguientes: asistir a un taller ocupacional, a un aula de educación compensatoria o a un curso de preparación para el empleo; participar en actividades estructuradas de animación sociocultural, asistir a talleres de aprendizaje para la competencia social, etc.

   7. El tratamiento ambulatorio es una medida destinada a los menores que disponen de las condiciones adecuadas en su vida para beneficiarse de un programa terapéutico que les ayude a superar procesos adictivos o disfunciones significativas de su psiquismo. Previsto para los menores que presenten una dependencia al alcohol o las drogas, y que en su mejor interés puedan ser tratados de la misma en la comunidad, en su realización pueden combinarse diferentes tipos de asistencia médica y psicológica. Resulta muy apropiado para casos de desequilibrio psicológico o perturbaciones del psiquismo que puedan ser atendidos sin necesidad de internamiento. La diferencia más clara con la tarea socio-educativa es que ésta pretende lograr una capacitación, un logro de aprendizaje, empleando una metodología, no tanto clínica, sino de orientación psicoeducativa. El tratamiento ambulatorio también puede entenderse como una tarea socio-educativa muy específica para un problema bien definido.

   8. La permanencia de fin de semana es la expresión que define la medida por la que un menor se ve obligado a permanecer en su hogar desde la tarde o noche del viernes hasta la noche del domingo, a excepción del tiempo en que realice las tareas socio-educativas asignadas por el Juez. En la práctica, combina elementos del arresto de fin de semana y de la medida de tareas socio-educativas o prestaciones en beneficio de la comunidad. Es adecuada para menores que cometen actos de vandalismo o agresiones leves en los fines de semana.

   9. La convivencia con una persona, familia o grupo educativo es una medida que intenta proporcionar al menor un ambiente de socialización positivo, mediante su convivencia, durante un período determinado por el Juez, con una persona, con una familia distinta a la suya o con un grupo educativo que se ofrezca a cumplir la función de la familia en lo que respecta al desarrollo de pautas socioafectivas prosociales en el menor.

   10. La privación del permiso de conducir ciclomotores o vehículos a motor, o del derecho a obtenerlo, o de licencias administrativas para caza o para el uso de cualquier tipo de armas, es una medida accesoria que se podrá imponer en aquellos casos en los que el hecho cometido tenga relación con la actividad que realiza el menor y que ésta necesite autorización administrativa.

   11. Por último, procede poner de manifiesto que los principios científicos y los criterios educativos a que han de responder cada una de las medidas, aquí sucintamente expuestos, se habrán de regular más extensamente en el Reglamento que en su día se dicte en desarrollo de la presente Ley Orgánica.


lunes, 13 de enero de 2014

Campaña contra el acoso escolar


"Di no al acoso escolar" es la consigna de la nueva campaña que la Policía Nacional ha lanzado esta mañana en Madrid para concienciar a alumnos, padres y personal educativo sobre este tipo de conducta que, en 2012, dio pie a 316 denuncias — 213 por lesiones, 63 por amenazas, 22 por vejaciones, 15 por trato degradante y 5 por malos tratos sin lesión. El auge de las nuevas tecnologías ha provocado que estos incidentes se magnifiquen y se conviertan en casos de ciberacoso. La Policía quiere utilizar esas mismas armas para combatirlo: acciones en las redes sociales, vídeos de concienciación, la implicación de plataformas digitales como Google, Facebook y Tuenti o la creación de un email específico (seguridadescolar@policia.es) para denunciar este tipo de violencia.
Desde la Policía alertan de que un alto porcentaje de los alumnos entre 11 y 16 años se ha sentido en algún momento víctima de acoso escolar. De los afectados por casos graves, un 54% presenta síntomas de estrés postraumático, un 55% sufre depresión y un 53% tiene una imagen negativa de sí mismo, según el Estudio Cisneros sobre el tema.
A pesar de la gravedad de estas cifras, un ambiente festivo invadía el colegio San Rafael y Santa Ana donde tuvo lugar la presentación de la iniciativa. Los gritos de los niños —y algunos profesores— que se oían en el patio abarrotado no clamaban contra el acoso escolar, sino a favor de uno de los protagonistas de la campaña, Iker Casillas, que participaba en el acto junto con el director de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó.
Tras atravesar cual estrella de cine un pasillo de alumnos al borde de la histeria pidiéndole autógrafos en cromos, guantes y camisetas, el portero del Real Madrid ha logrado entrar en la sala donde le esperaban, además de la prensa, una treintena de escolares que, en esta ocasión, ejercían de periodistas, ya que solo ellos han podido hacer preguntas. El director de la Policía, que opina que "evitar la violencia en las aulas es la mejor forma de prevenirla en la calle", ha tenido una breve intervención en la que ha presentado dos vídeos y poco después ha dado paso al guardameta.
Casillas ha animado a los chicos a que sean ellos los protagonistas de la lucha contra el acoso. "Vosotros sois los primeros que tenéis que decir que no", ha dicho, aunque ha reconocido que él había tenido "algún gesto feo con algún compañero" en su época colegial porque "de pequeños todos somos un poco crueles". Las preguntas han ido poco a poco evolucionando hacia el terreno futbolístico y personal, ya que los niños parecían más interesados en saber si el Real Madrid iba a ganar la próxima Champions o quién creía que era el mejor jugador del mundo.
No obstante, el portero de la selección española no es el único personaje público que ha prestado su imagen a la causa. Dani Mateo, Xabi Alonso, Andrés Iniesta, Alberto Chicote, Cristina Pedroche y Risto Mejido son algunos de los que aparecen en el vídeo Implicadosaconsejando a los menores que digan "no" ante el acoso escolar, tanto si son víctimas, testigos o verdugos. Además, agentes impartirán charlas en más de 5.800 coelgios de toda España.
Campañas como esta son lo que hacen falta hoy en día, pero que sean algo más que una simple campaña y que funcionen de verdad, que se lleven a cabo todos los planes que proponen para intentar disminuir el acoso escolar, ya que es un problema muy grave que afecta a millones de niños.

Las consecuencias del maltrato escolar pueden ser diversas, pueden inducir a traumas infantiles, depresión, ansiedad, baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicóticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, etc.

En la actualidad, se dan más casos de acoso escolar debido a diversos factores, como por ejemplo a las nuevas tecnologías: móviles, ordenadores, etc. Esto también afecta a los familiares de los acosados ya que a veces se da que los niños no lo cuentan, o por otro lado los padres no saben como reaccionar ante esta situación o no reaccionan de la manera adecuada. Yo creo que también deberían hacer campañas y charlas para los padres, para que estos sepan actuar ante estas situaciones.



Aquí les dejo el video de esta campaña.


jueves, 9 de enero de 2014

Menores no acompañados

ATLAS DE LA INMIGRACIÓN MARROQUÍ EN ESPAÑA 423

Los menores no acompañados: El caso de Ceuta y Melilla


Mercedes Jiménez

              El nuevo fenómeno migratorio de los menores no acompañados de origen marroquí en España es especialmente complejo en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Numerosos organismos internacionales como Amnistía Internacional1, el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas2, Human Rights Watch3 y recientemente la Comisión de Derechos Humanos4, así como asociaciones y ONGs estatales y locales como SOS Racismo5, Escode6, MSF7, Comisión de Migraciones de la Diócesis de Cádiz y especialmente Prodein8, han denunciado la expulsión sistemática de niños y niñas marroquíes a modo de reagrupaciones familiares, sin el debido proceso legal, sin un estudio en profundidad de la situación familiar en Marruecos y sin la adecuada asistencia letrada. También han denunciado los malos tratos a estos menores por parte de la policía española y marroquí, el trato discriminatorio que reciben algunos de estos menores en los centros de acogida, los problemas para la escolarización normalizada y el abandono en la calle, sin ningún tipo de atención y sufriendo situaciones que vulneran sus derechos fundamentales.
                Ceuta y Melilla, son ciudades fronterizas caracterizadas por el intenso flujo de personas que diariamente cruzan desde las ciudades marroquíes vecinas. Esta permeabilidad permite la entrada a los menores de muy diversos y peligrosos modos: por las alcantarillas, por el monte, escondidos entre la mercancía, bajo los autobuses de pasajeros, sobornando a la policía, etc... Los medios de comunicación han sobredimensionado este fenómeno y han ido consolidando la idea de “avalancha”. Es complicado determinar el número exacto de menores no acompañados en Ceuta y Melilla a falta de un sistema ajustado a la movilidad de este colectivo. Según MSF9 en el año 2002, eran 125 los menores que se encontraban en Ceuta (en instituciones o en la calle). Este número nos viene a confirmar la idea de la no correspondencia entre el volumen de menores y la alarma social creada.
                Según los informes antes citados, los menores marroquíes proceden de la periferia de las grandes ciudades y de las zonas rurales más deprimidas cercanas a ambas ciudades. La mayoría proceden de familias rotas y con problemas graves de exclusión social o son menores “de la calle” en Marruecos, es decir, que han hecho de la calle su modo de vida. Estos chavales abandonaron muy pronto el colegio para comenzar a trabajar en condiciones pésimas o incluso nunca estuvieron escolarizados. Llegan a Ceuta y Melilla para conseguir algo de dinero en actividades propias de la economía informal o mendigando y para cruzar a la Península. La edad media oscila entre los 13 y los 16 años, pero hay menores que llegan con tan sólo 8 años. Tres son las situaciones en las que se pueden encontrar: menores que cruzan para trabajar diariamente, los que están en instituciones (centros de acogida) y los que están en la calle. Tenemos que destacar que principalmente son chicos, pero nos encontramos con chicas trabajando en el servicio doméstico, en régimen de semi-esclavitud o en la prostitución, situación especialmente vulnerable e invisibilizada. Especialmente complicada es la situación
de los menores que sin haber estado tutelados cumplen 18 y se quedan en la calle “enquistados” sin expectativas de futuro.
                En Ceuta, en 1998, algunos miembros de la Policía Local denunciaron actuaciones inadecuadas de sus propios compañeros. Como consecuencia de estas denuncias, en el informe del Defensor del Pueblo de 1998 nos encontramos una mención sobre las actuaciones con estos menores. A raíz de estas primeras denuncias se promueve la creación de recursos específicos para estos menores que actualmente son insuficientes debido al trato dispensado, a las carencias en los proyectos educativos y a la limitada oferta de plazas.
                En Melilla, en octubre de 1996, empiezan a surgir las primeras voces críticas con la situación del menor marroquí en la calle y se crean asociaciones de defensa de los derechos de la infancia. Como consecuencia, las autoridades iniciaron campañas de sensibilización,
convenios de colaboración con asociaciones y, en definitiva, mostraron una mayor sensibilidad ante la nueva problemática.
                Tras la firma del Acuerdo de Repatriación de menores entre España y Marruecos y tras la Instrucción 3/2003 del Fiscal General del Estado, que permite la expulsión en frontera de los menores con 16 años alegando que están en situación de emancipación, los menores que están en Ceuta y Melilla son el colectivo más perjudicado.


El problema de los menores no acompañados sigue vigente en estos últimos años. Estos niños se ven en la necesidad de pasar la frontera solos y enfrentándose a muchos peligros ya que no tienen ningún recurso para sobrevivir, ni familia que les quiera y cuide. Van en busca de una vida mejor,  encontrar algo que les ayude a vivir de una manera más digna, porque  si no hacen esto  ¿qué clase de vida les espera?  Una vida de robos, de malvivir, e incluso puede esperarles la muerte.
La actuación por parte, tanto de la policía marroquí como de la española es pésima, nadie tiene derecho a pegarle a nadie y menos a unos niños que no tienen nada y que solo intentan sobrevivir, es denigrante ver las imágenes en los medios de televisión y ver como la policía es capaz de dañarlos y tratarlos de dicho modo.
He escogido esta noticia ya que creo que hay poca gente que sepa algo acerca de este tema, en la cual me incluyo yo. Este es un grave problema que es necesario solucionar.  El primer paso es conocer la situación de estos menores y concienciar a la población acerca de la situación en la que viven y las circunstancias que han hecho que lleguen a España. La sociedad debería hacer algo, tratar de proporcionarles ayuda a estos menores, dar subvenciones y crear más infraestructuras destinadas a la ayuda de estos niños, ofrecerles un lugar donde vivir una vida digna.  


Decálogo para formar un delincuente


El popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias educativas y orientadoras, ha publicado un libro "Reflexiones de un juez de menores"  en el que incluye un "Decálogo para formar un delincuente". Este Decálogo consta de 10 pasos para formar con toda seguridad a un pequeño delincuente, estos son los pasos:

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad. 
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.


9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.


10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.


viernes, 22 de noviembre de 2013

Maltrato infantil, casas de acogida, centros de menores...

Maltrato infantil, casas de acogida, centros de menores, etc, a pesar de que estos temas están de plena actualidad,  observamos que hay poca información sobre ellos. Esto se debe a varios factores, pero un hecho a tener en cuenta es que al ser menores están protegidos por la ley, y por  lo tanto la información a nuestro alcance está muy limitada. Por ello hemos decidido encargarnos de este tema y tratarlo más a fondo para que quién acceda a nuestro blog  no sólo tenga acceso a datos, sino que además tome conciencia de estos problemas.

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. 
(OMS, Maltrato Infantil. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/).
Buscando  datos e información en diversas fuentes hemos llegado a la conclusión que un elevado porcentaje de menores (hasta un 50%)  han sufrido algún tipo de maltrato, ya sea abuso sexual, físico o psicológico. Esto puede dejar graves consecuencias en el niño,  secuelas que pueden ser para toda  la vida, tales como la depresión, la obesidad o consumo de alcohol y drogas.

Los centros de acogida son servicios residenciales de estancia limitada que tienen por objetivo acoger, atender y educar a los menores tutelados por la entidad pública, en tanto se interviene para lograr su reincorporación familiar o para proporcionarles una alternativa familiar temporal o definitiva. 
(http://www.carm.es/web/pagina?IDCONTENIDO=5462&IDTIPO=11&RASTRO=c886$m6112,6114). 
Estos centros hacen una gran labor ya que se ocupan de los menores con problemas en su entorno familiar (desprotección, maltrato, abuso, etc.), los ayudan y buscan soluciones para que puedan tener una vida mejor, la vida que se merecen.

Los centros de menores son establecimientos destinados al acogimiento residencial de menores sobre quienes se asuma u ostente previamente la tutela o guarda, sin perjuicio de la atención inmediata que se les preste cuando se encuentren transitoriamente en una supuesta situación de desprotección. Dichos centros deberán tender hacia una calidad técnica y calidez humana. 
(Junta de Andalucía, observatorio de la infancia en Andalucía, centros de protección de menores en situación de desamparo que presentan trastornos de conducta en Andalucía http://www.juntadeandalucia.es/observatoriodelainfancia/oia/esp/descargar.aspx?id=3421&tipo=documento).

Estos son nuestros temas principales, aunque intentaremos informar sobre otros aspectos relacionados con menores. También relataremos nuestra asistencia a un juicio y elaboraremos un cuestionario para conocer lo que la sociedad piensa sobre estas cuestiones.